Fijarse demasiados objetivos financieros o poco realistas puede ser incluso contraproducente, para la gestión responsable del dinero ya que tratar de controlar demasiados impulsos a la vez aumenta el riesgo de fracasar.
En su lugar, es recomendable dividir los objetivos de ahorro en metas más pequeñas y formularlas de la manera más específica posible ya que cumplir esos objetivos con lleva una sensación instantánea de gratificación.
Y, debido a un proceso de ‘refuerzo positivo’ (que se refleja en el aumento de una sustancia cerebral denominada dopamina), es más probable que la persona repita el comportamiento que originó un éxito en los objetivos de ahorro.
Esto fomentará el bienestar financiero de la persona y mejorará su relación con el dinero ,ya que se asociarán las emociones alegres del éxito y los logros con el ahorro.
Una frase para recordar: “Tratar de controlar demasiados impulsos a la vez aumenta el riesgo de fracasar. Plantéate objetivos realistas que sepas que puedes alcanzar.”